“Recibí la universidad en Crisis y mi objetivo fue recuperarla”: Armando Gutiérrez Quintero

La historia de la Universidad del Tolima se reconstruye con los relatos de quienes han pasado por ella en momentos trascendentales de su trayectoria administrativa o académica.

Armando Gutiérrez Quintero fue profesor, a mediados de los 70, decano de la Facultad de Administración de Empresas a finales de esta década y rector de la Universidad del Tolima durante cuatro años, entre 1984 y 1987. Es abogado de la Universidad Externado de Colombia, periodista, escritor e historiador.

Tu Radio dialogó con él para conocer a sus 83 años, cómo fue su paso por el alma máter y porqué él se constituye en uno de los constructores de la historia de la institución.

La UT en crisis

Por esos años también rondaba una crisis financiera, la institución no recibía los recursos de transferencias del orden departamental, ni apoyo del gobierno nacional, las necesidades académicas y los compromisos con acreedores y los retrasos en el pago de los salarios de profesores y funcionarios eran evidentes. Esta crisis se ocasionó por el incremento que realizó el ex rector Pablo Casas Santofimio a los sueldos de los integrantes de la comunidad universitaria, por encima de lo autorizado por el gobierno nacional, lo que provocó una reacción en contra de la institución y la demora en los giros oportunos para el pago de las nóminas. La llegada a la rectoría por parte de Armando Gutiérrez, implicaba redoblar esfuerzos y gestionar recursos para lograr un equilibrio que le permitieran a la universidad normalizar su funcionamiento.

Recuperar la Universidad fue prioridad

Armando Gutiérrez Quintero

El objetivo de Armando Gutiérrez como rector se centró en recuperar económicamente la Universidad, hacerla visible a nivel nacional, era una universidad pequeña. Su estrategia a raíz de los lineamientos del gobierno nacional, fue fortalecer la modalidad a distancia, la ampliación de la cobertura y la generación de programas, lo que se convirtió en una fortaleza no solo financiera, sino que logró posicionamiento a nivel nacional. Esto le permitió a él ser presidente de la Asociación Nacional de Universidades, ASCUN y miembro de la junta directiva del Icfes. Así mismo, con el apoyo del parlamentario Alfonso Uribe Badillo se logró la aprobación de la estampilla pro universidad, gracias a la cual se hizo posible el programa de Medicina. Paradójicamente, la lamentable tragedia de Armero, se constituyó en una oportunidad para materializar la ayuda de gobierno nacional, pues la institución fue una de las damnificadas, la granja de Armero perdió no solo valiosas vidas de profesores, sino que sus instalaciones quedaron en gran parte destruidas, lo cual generó importantes peticiones que fueron atendidas con recursos que contribuyeron a superar la crisis.

Durante esta administración se contrataron los estudios y diseños de la Biblioteca Rafael Parga Cortés, con el Arquitecto Eduardo Rialpe Valdés y se dio inicio a su construcción, la cual fue finalizada por la administración siguiente en cabeza de Iván Melo Delvasto.

Armando Gutiérrez sostiene que siempre fue meticuloso con todos los aspectos jurídicos y legales de la institución, el ser abogado con amplia experiencia en lo público adquirida durante su paso por diferentes Carlos en la Alcaldía de Ibagué y la Gobernación del Tolima, le volvió exigente, revisaba los actos administrativos y los procesos como ordenador del gasto personalmente, lo que le permitió siempre ejercer una labor en forma responsable y transparente.

Los conflictos estudiantiles

Desde años anteriores se venían generando en la UT, conflictos entre profesores y estudiantes con la dirección universitaria, por decisiones que generaban controversia e inconformidad. La influencia política, de distintas corrientes del pensamiento sobresalían en el ambiente universitario y la relación con los Gobernadores de turno no era la mejor.

Las protestas, los mítines, las tomas de la rectoría, también se dieron durante la administración de Gutiérrez Quintero, algunos estudiantes y docentes lo cuestionaban por ser político y cristiano.

“Eso lo empecé a sortear, además que el Señor me ayudó inmensamente espiritualmente, para que la perspectiva que yo tenía como líder de afuera de la Universidad, ya como rector cambiara porque yo me acerqué mucho a los estudiantes, yo busqué que los estudiantes tuvieran mayor participación en el desarrollo de muchas actividades, puesto que ellos eran captados por los líderes de izquierda y de derecha que mandaban en la universidad y a mi me tocó montar una especie de dispositivo para poder conquistarme los estudiantes a través de crear unas monitorias con las cuales les daba participación económica, llamaba a líderes importantes, los rescataba de esa lucha negativa y los ponía a trabajar para beneficio de la universidad”.

Según lo expresado por Armando Gutiérrez, él siempre le dio la cara a los estudiantes y les ofrecía soluciones, les resolvía problemas, no era una posición “demagógica sino positiva”. 

Al preguntarle que siente al ser parte de la historia de la Universidad del Tolima Armando Gutiérrez sostuvo: “Uno de los grandes honores de mi vida fue haber sido rector de la Universidad del Tolima”.

La UT de hoy

“La Universidad del Tolima es la institución académica más importante del Tolima, es una institución de un número importantísimo de programas de pregrado y de posgrado. Es un factor del gran desarrollo agropecuario, los agrónomos y veterinarios han ocupado posiciones muy importantes en la visión agropecuaria del país…Yo creo que la Universidad del Tolima honra la academia del Tolima”.

Luego de su paso por la Universidad del Tolima, fue elegido como el primer alcalde popular de Ibagué en 1988, cargo que ejerció hasta 1990. Regresó posteriormente a la Universidad, como representante de los exrectores ante el Consejo Superior universitario, organismo en el que también contribuyó en la toma de decisiones importantes para el desarrollo académico de la institución.

En la actualidad Armando Gutiérrez Quintero está dedicado a escribir, ya cuenta en su haber con 6 libros, es amante del bolero y disfruta de sus preferencias musicales, es miembro activo de la Academia de Historia del Tolima y de la Academia de Jurisprudencia de la cual hacen parte destacados juristas de Ibagué. Algunos días de la semana asiste a una tertulia habitual con amigos en un reconocido sitio de la ciudad para discutir y dialogar sobre diversos temas del devenir político y económico del país, actividad que está suspendida por las circuntancias de la Covi-19, ahora vive su aislamiento preventivo obligatorio en casa con su esposa. 

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