“Soy una de las repatriadas ibaguereñas”

Para muchas personas el COVID-19 no ha hecho que sus vidas cambien, muchos continúan con un trabajo estable y con sus familiares cerca, pero otros no corren con la misma suerte, ya que no lograron entrar al país a tiempo, pasando meses lejos de Colombia, esperando que llegara el momento de estar incluidos en uno de los “vuelos humanitarios”.

Como lo vivió Liliana Naranjo, docente y especialista en marketing, quien durante tres meses y medio esperó en Estados Unidos, junto a tres compañeros más para regresar a Colombia, pero esos meses llegaron a ser un desafío para Naranjo y sus amigos, quienes debían ahorrar el poco dinero que les quedaba y poder pagar dicho vuelo, aunque tiene como nombre “humanitario” estos deben ser costeados por los propios viajeros.

Para Naranjo fue una experiencia complicada y de cuestionamientos, una experiencia desafortunada que la llevó a reinventarse, a reflexionar sobre el valor que le brinda a lo material, la importancia que le da a cosas insignificantes, lo que la ha llevado a ignorar el tiempo para compartir con sus seres queridos, además del maltrato que todos los seres humanos le han ocasionado día a día al ecosistema.

“Debemos entender que los humanos no somos los reyes de la tierra, estábamos acabando con esta, y al estar encerrados la tierra logro respirar y restaurarse, como todas las cosas malas también tiene sus cosas buenas” argumentó Liliana Naranjo.

Bruce Aylward, experto en epidemiología de la OMS, afirma que aislar a la población no para el virus, pero sí hace que su contagio sea menos rápido. Ni las aclaraciones de expertos, ni cantidades de muestras científicas hacen que toda una población tome consciencia, todo depende del mismo ser humano ser moral frente a este tipo de situaciones.

“Preferíamos estar encerrados, ya que ninguno tenía cubrimiento médico, no podíamos ser inconscientes. Entre todos tratábamos de sobrellevar la situación, solo salíamos a comprar víveres, siempre con la protección esencial, tapabocas, guantes y desinfectante la ventaja era que no nos tocaba caminar mucho, a 10 minutos nos quedaba un supermercado.”

Pasar aislado tanto tiempo llega a ser más complicado cuando el anhelo de conocer y de superarse toma otro rumbo, aislando a la persona no solo de su familia, sino del mundo entero.

“Fuimos en un plan turístico, pero cuando llego el riesgo, empezaron a cerrar todo, fue algo muy fuerte, porque ya pasamos de estar como turistas y salir en plan de ir a conocer lugares, a pasar a buscar habitaciones económicas para vivir y esperar alguna solución, además del estrés que se iba acumulando a causa de la economía, pues el dinero se agotaba rápidamente, íbamos con el dinero presupuestado para el viaje que eran pocos días. No es lo mismo gastar en pesos a gastar en una moneda que vale cuatro veces más que la que manejamos.” Afirmó Naranjo

Una de las cosas que genera felicidad en las personas es ver bien a sus seres queridos, despertarse en un lugar conocido y sentirse protegido, pero no era el caso de Naranjo ni de sus compañeros, quienes se encontraban fuera de su zona de confort, quienes día tras día luchaban por manejar la situación y mantenerse sanos emocionalmente.

“Sentimos calma solo cuando nos subimos al avión, el estrés, la ansiedad, la frustración está presente siempre. Nos tocaba tomar aromáticas, no dormíamos y si lo hacíamos eran tres horas por mucho.”

“Pienso que uno de los retos que nos queda es reinventarnos, encontrar maneras de sobrevivir y lo más importante, aprender a ser humanos y a querer nuestra tierra.” Argumenta Naranjo

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