Inauguración de La Casa De La Verdad Del Tolima en Ibagué.

Por: Edwin Soto Castro.

En el marco de la inauguración formal de la Casa de la Verdad del Tolima se realizó en la Universidad del Tolima el conversatorio: “Sentido y valor de la verdad para el Tolima”, como forma de diálogo abierto para compartir diferentes puntos y opiniones sobre los hechos históricos del territorio, dejando ver una amplia participación y asistencia de los representantes de las víctimas del conflicto armado, fuerza pública, excombatientes de las FARC, empresarios tolimenses, estudiantes y público en general.

Este evento se llevó acabo con la finalidad de abrir un espacio de diálogo a la ciudad de Ibagué y al departamento del Tolima, para escuchar a todas víctimas y victimarios del sur, norte, oriente y occidente de esta región del país, como es el caso de los municipios de Planadas, Ataco y la zona de Marquetalia, donde en su momento estuvieron el frente 21 de las FARC y paramilitares del bloque Tolima.

Dentro de los asistentes estuvo: Ovidio Paya, Fanny Barragán, Jader Zuleta, Fernando Osorio, entre otros, quienes participaron con sus relatos para que la comisión de la verdad dignifique a las víctimas que ha dejado la guerra en los últimos 50 años.

Andrés Tafúr, coordinador del Observatorio de Paz y Derechos Humanos de la UT, señaló  que esto “es la presentación formal de la Casa de la Verdad que ya se instaló en el departamento del Tolima, en Ibagué. La Casa de la Verdad hace parte de la regional Centro Andina de la Comisión de la Verdad; esta hace parte de la macro región centro oriente o centro andina de la Comisión de la Verdad”.

Además, añadió que esto hace parte de la distribución territorial que se hizo para el trabajo que tendrá durante los tres años, sobre todo a la hora de esclarecer la verdad de lo que sucedió desde 1958 hasta 2018, en términos del conflicto armado en Colombia. Pero además, tiene un objetivo común y es de reconocimiento y de convivencia en el cual se enmarca el trabajo de la comisión de la verdad”.

Por su parte, el rector de la Universidad Omar Mejía Patiño, señaló: “La Universidad del Tolima, es una universidad de paz que le apuesta a la reconciliación y al trabajo social en las comunidades más vulnerables; desde los diferentes escenarios académicos y sociales. Históricamente la Universidad del Tolima ha realizado grandes esfuerzos por contribuir a esa paz estable y duradera que requiere nuestro país”.

El rector expresó además, que el “Observatorio de Paz y Derechos Humanos, coordinado por nuestro profesor Andrés Tafúr, también está por cumplir 15 años de labores, trabajando por la reconciliación y la finalización del conflicto en Colombia. Y eventos como en el que nos encontramos hoy, confirman ese trabajo, esa labor que desde hace muchos años viene realizando la Universidad del Tolima”.

El exgobernador Fernando Osorio, precisó que “la verdad oficial en una república maltrecha como la nuestra, es una verdad que a la larga no es verdad,  porque permite y favorece los atropellos; permite y favorece la violación de los derechos humanos en todo el territorio. Pero ahora gracias al acuerdo de La Habana, por eso defendemos tanto, existe esta condición y ya podemos hablar con cierta tranquilidad”.

Comenta Osorio, que durante un tiempo “le daba miedo tocar estos temas, porque no encontraba uno como cierto espacio donde estar protegido.  En el sentido de lo que uno dice. Todo esto va hacer tenido en cuenta y creo que eso es una de las razones fundamentales de la comisión de la verdad”.

De otro lado, Ovidio Paya, ex gobernador de la comunidad indígena Nasa, expresó que las comunidades indígenas Nasa, llegaron desplazados del cauca y se asentaron en Planadas Tolima, donde pudieron reconstruir su territorio, pero la guerra los persiguió nuevamente hasta imponerles una confrontación hostil en contra de las guerrillas que duró 33 años, hasta que lograron pactar un acuerdo de paz, que hoy en día se mantiene a pesar de todos los intentos de saboteo que por mucho tiempo según expresado por Paya, se han dado por parte de agentes del estado.

“La fuerza pública nos decían: ustedes hicieron un acuerdo ilegal, porque esos acuerdo los tiene que firmar es el gobierno nacional. Eso no sirve para nada. Nosotros nos preguntamos qué dentro de la parte constitucional y nosotros como gobierno locales, nos están dando unas facultades dentro de nuestros territorios. Entonces, no es que estemos fuera en la Constitución, los que están fuera de la Constitución son ustedes (fuerza pública) que nos quieren ordenar dentro de un territorio que tiene gobierno propio”.

Por su parte Jader Zuleta, empresario tolimense y víctima del conflicto armado, tiene una línea  de ropa llamada  Paz Wear que trabaja en el proceso de capacitación y oferta laboral a los excombatiente que hacen el proceso de reinserción a la vida civil con la Agencia de Reintegración Nacional, de igual modo, brinda opciones de empleo a víctimas de conflicto armado, esto como forma de aportar su granito de arena al proceso de paz.

El señor Zuleta expresó, “quiero aportar mi experiencia como víctima que fui. Amenaza de secuestro, amenazas de muerte. Tuve que salir con mi familia del país y estar 4 años por fuera, venir a ver la empresa a escondidas y eso pues, sufrimos mucho”.

Y agregó, “Sí, los empresarios también hemos sufrido esta cruel guerra, pero también vemos la oportunidad (en el caso de nosotros desde las confecciones) que vimos cómo podríamos aportar a la paz un granito de arena que era conformar un proyecto,  iniciar un proyecto; y fue así como nació Paz Wear, prendas confeccionadas por víctimas del conflicto armado y buscamos desde ahí la oportunidad a las personas para que desarrollen su proyecto de vida. Invitarlos que se reintegren, y entre todos construimos la paz, entre todos tenemos el compromiso, la obligación de sacar adelante el país”

Por otro parte, Fanny Barragán, exprocuradora de familia, señaló que durante su largo ejercicio profesional evidenció múltiples formas de violación de los derechos Humanos, no solo desde la esfera del conflicto armado sino también, desde la cotidianidad de la sociedad hacia los niños y niñas, mujeres, entre otros.

“Dentro de toda esta historia y esta cruel historia, la situación que han vivido las mujeres o por lo menos las que yo pude conocer, en mi ejercicio de defensa de los derechos de las mujeres y de los niños; especialmente en el marco de la procuraduría judicial de familia ante el tribunal superior de ibagué durante 17 años, vimos historias muy crueles que por supuesto todas constituyeron una muy franca violación a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario”.

Desde luego deja ver por qué el rol de las mujeres debe ser reconocido, “porque las mujeres se enfrentan a un daño individual, colectivo, físico, emocional, patrimonial, que protagonizaron todas estas historias de la guerra y de crueldad, ahí estaban ellas. Las mujeres cargan con sus muertos, con sus hijos desaparecidos. Las mujeres cargan con todo el dolor del desarraigo, con todo el dolor que significó precisamente que ella tuviese que enfrentar y mantener hoy todavía la estabilidad de sus familias”.  

Desde luego, José  Afranio Perdomo, integrante de la mesa departamental de víctimas, quién expresó que la verdad no es solo para debatirla y buscarla en espacios académicos, sino que es necesario ir a los municipios y comunidades a escuchar la gente; es allá donde está la verdad, son los que han vivido la guerra de forma directa e indirecta quienes pueden reconstruir  esos relatos y memorias; relatos y memorias que hoy siguen dejando líderes asesinados, porque desde su labor han querido reconstruir una verdad y reclamar unos derechos que parecen ser de unos pocos”.

“A las víctimas no les están dando lo que verdaderamente aparece en la ley 1448 en el decreto 0048 que reglamenta esta ley. Que en últimas la han venido reformando y a las víctimas nunca las han tenido en cuenta para ver si estamos de acuerdo en estas reformas que le han hecho”.

Incluso hace referencia a una situación sobre “La restitución de tierras que en la ley aparece mejor dicho, súper bonito. Aparece excelente esa restitución de tierras, pero no se está dando como es. La comisión de la verdad debe de llegar a estas partes retiradas que es donde verdaderamente hay mucha gente que sufrió estas consecuencias. Donde vivieron cualquier cantidad de vejámenes por el conflicto armado”.

Como cierre al evento, el público asistente elevó más de 300 plántulas de Ocobo y Gualanday, árboles nativos del territorio, y ofrecieron un minuto de silencio en honor a las más de ocho millones de víctimas del conflicto armado del país: “Estas plantas representativas del Tolima simbolizan el proceso que se siembra desde el territorio alrededor de la Construcción de Paz y la No Repetición. Cada persona de manera representativa a través del árbol custodio de este proceso que puede florecer a través de la confianza, el cuidado diario, la atención permanente y la esperanza de un futuro en paz para las nuevas generaciones”.

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